CONSAGRACIĂ“N AL INMACULADO CORAZĂ“N DE MARĂŤA

Gloriosa Virgen María,
fuiste elegida por la Santísima Trinidad
en tu Inmaculada Concepción para ser la Madre de nuestro Salvador,
Jesucristo, el fruto bendito de tu vientre.
Tu amado Hijo, al sacrificarse en la Cruz
para la salvación de toda la humanidad,
enseñó a todos los creyentes a encomendarse a ti como nuestra Madre.
Con confianza, entonces, nuestra Señora de Fátima
y Esplendor del Monte Carmelo,
venimos a ti hoy.
Escucha a tus hijos,
los fieles de la Parroquia y Escuela de Santa Inés,
e intercede por nosotros ante tu Hijo en el Cielo.

Nuestra Señora de Guadalupe, Reina del Cielo y de la Tierra,
tu misión celestial es enseñar a todos tus hijos
a amar a tu Hijo, Jesús
y guiarnos para seguir siempre Sus pasos
en el camino de la salvación,
imitándote como verdaderos discípulos.

Madre de Dios y Madre nuestra,
consagramos nuestra parroquia, nuestra escuela y a nosotros mismos
a tu Inmaculado y Purísimo Corazón,
y nos encomendamos a tu amor fiel,
ya que sabemos que ofreces tu maternal protección
y ayuda a todos los que te honran con devoción
e intercedes por todos aquellos que sinceramente buscan a Tu Hijo.

Intercede en nuestro nombre con tu Hijo,
para que tu Divino Esposo, el Espíritu Santo,
nos pueda llenar con las gracias que necesitamos
para vivir el Evangelio con alegría
y fielmente proclamar que Jesucristo
es nuestro Salvador y Salvador de todos para la gloria del Padre;
reconocerlo y servirlo en nuestros hermanos y hermanas en necesidad.
vivir nuestra consagración cada día,
reflexionando sobre los misterios de nuestra salvación
en nuestros corazones,
vistiendo tu hábito humilde, el Escapulario,
con devoción a ti como nuestra Hermana y Madre
y recibiendo con frecuencia los Sacramentos en esperanza,
para que como tú, podamos amar a Dios con todo nuestro corazón
y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Como vino nuevo en Caná, pide a tu Hijo en nuestro nombre
los dones de fe, esperanza y amor,
para que, al final de nuestra vida terrenal,
Él pueda acogernos al Reino Eterno,
donde eres Reina de todos los Ángeles y Santos.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
te pedimos que escuches y nos concedas todo lo que hemos orado
para tu alabanza y gloria eterna. Amén.

 

P. Bradley Peterson, O. Carm.
Párroco de la Parroquia Santa Inés, Phoenix
Solemnidad de la Inmaculada Concepción, 2017
Traducida por Sra. Rosa María Estrada